Raúl Uraga


Gerente de operaciones - SAMAN


Iniciamos un proceso de coaching de equipos, en un momento en el cual en la empresa se estaban dando una serie de cambios trascendentales, como la renovación de gerentes, cambio de ERP, etc… se buscaba unir el grupo, logrando que cada uno de ellos ocupe roles de liderazgo en sus respectivas áreas, gestionar los cambios a nivel de toda la organización, manteniendo siempre una coordinación y alineación en pos del rumbo estratégico de la empresa, sus valores, su esencia.
 
El objetivo inicial era el de alcanzar un nivel de gestión de equipo de alto rendimiento… era prepararse para estos procesos de cambio… pero lo que no sabíamos era que nos estábamos preparando para gestionar momentos de crisis.
 
Se vino la pandemia, y de la mano de ella la necesidad de repensar y reorganizar toda la estructura y los procesos de la empresa… y el desafío más grande de todos, trabajar como bloque, muy unidos, tomar decisiones rápidas, consensuadas, comunicarlas a diario y de manera efectiva, lograr la implementación cada medida tomada en tiempo real en las 8 sucursales con más de 1.000 personas
 
Y por si esto fuera poco… nos enfrentamos a la necesidad no solo de preparar a SAMAN para atravesar las primeras fases de la pandemia sin afectar la producción y comercialización… sino de ayudar a otros actores de la cadena arrocera a prepararse y organizarse para enfrentar esta situación.
 
Claramente el grado de conocimiento mutuo que nos permitió el proceso de coaching, conocer nuestras fortalezas, nuestras debilidades, nuestros miedos, sumado a la incorporación de una especie de protocolo de acción conjunta, que no está escrito, pero que es una especie de pacto interno, que es único, que es propio, y que tiene más fuerza que cualquier documento formal, nos preparó para enfrentar las adversidades.
 
El coaching es un proceso al que ingresamos sin tener claro lo que era, qué íbamos a hacer… incluso dificulta explicar a otros de qué se trata. Son procesos a medida, y como cada persona es diferente, y a su vez cada equipo es una combinación de personas diferentes… habrán tantos procesos como equipos existan, y cada uno de ellos será único, y gran parte del éxito dependerá de la apertura y entrega de los integrantes.
 
Si bien gran parte del resultado depende de los participantes del proceso, el rol del coach es clave para sacar mayor provecho a cada instancia, para conducir las discusiones y los temas hacia donde más beneficios genera. Generar una buena “química” con el coach es ingrediente fundamental en la receta del éxito del proceso. Y en coaching de equipos, cuando el proceso es exitoso, el coach termina siendo “uno más”, involucrado en los temas de la empresa y hasta con sentido de pertenencia a la misma.
 
Es un proceso atrapante, que deja sed de más… queremos seguir, queremos incorporar a más gente al proceso, queremos seguir escalando en la búsqueda de niveles de excelencia como equipo de gerentes.

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